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TEMA DEL MES
Entrevista a Bernardo Kliksberg
Por José Luis Tesoro

Bernardo Kliksberg es pionero de la ética para el desarrollo, el capital social y la responsabilidad social empresarial, así como creador de la nueva disciplina de la gerencia social. Asesor de más de 30 países y numerosos Presidentes. Asesor especial de ONU, UNICEF, UNESCO, OIT, OEA, OPS, y otros. Actualmente es Asesor Principal de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Autor de 47 obras y centenares de trabajos, traducidos a múltiples idiomas. Designado Profesor Honorario, Emérito y Doctor Honoris Causa por numerosas universidades de Iberoamérica y España. Condecorado, premiado, y designado visitante ilustre por Gobiernos y ciudades de todo el Continente. Premio AMIA 2004, Premio 2005 de la Fundación Empresarial por el Desarrollo Sostenible, Premio Educar 2006 de la Iglesia Católica Argentina, Premio 2008 a la trayectoria Profesional de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Premio 2008 a la Trayectoria Ciudadana de la Secretaria de Culto de la Argentina, Premio 2009 a la Trayectoria Eminente en Educación en Responsabilidad Social Empresarial en América Latina, en México. Su obra más reciente es el “best seller” mundial “Primero la gente” escrita con el Premio Nóbel de Economía Amartya Sen (TEMAS, 2009).
1.- ¿Cuáles son, a su criterio, los desafíos éticos claves que enfrentan los países de las Américas en nuestro tiempo?
Los desafíos son muy concretos. Es anti-ético que 30 de cada 1000 niños mueran antes de cumplir cinco (5) años de edad, por causas vinculadas a la pobreza, cuando en Suecia son 3. Es éticamente intolerable que 90 madres mueran durante el embarazo o el parto por cada 100.000 nacimientos, cuando en Canadá son 6. Resulta inconcebible que en un Continente que produce alimentos para cubrir las necesidades de una población tres (3) veces mayor que la propia, haya un 16% de niños con desnutrición crónica. Es inadmisible que el 60% de las personas mayores de 65 anos carezcan de cobertura social, y que un 25% de los jóvenes esté fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo.
A estos y otros escándalos éticos, se le suma uno que es una causa central de los anteriores: los altísimos niveles de desigualdad.
¿Por qué tanta pobreza y exclusión en un continente totalmente privilegiado por la divinidad en recursos naturales? Una causa central de este perverso fenómeno en las Américas reside en la desigualdad, que es considerada la peor entre todos los Continentes. El 10% más rico tiene más de 50 veces lo que el 10% más pobre. En Noruega son 5 veces, en España 8 veces.
2.- ¿Cuál es su percepción acerca de la prioridad asignada al afrontamiento de los referidos desafíos éticos en las agendas de los gobiernos de la región? ¿Percibe diferencias entre las prioridades asignadas a esos desafíos en distintos países?
La mayor esperanza de que estos desafíos sean afrontados como corresponde está en la democratización creciente de la región. Los ciudadanos se han puesto en marcha en América Latina. Hay un aumento de la densidad de la sociedad civil, más ONGs, más demanda por rendición de cuenta, más movilización por canales no tradicionales. Entre 1993 y 2007, los ciudadanos movilizados expulsaron del poder a 13 Presidentes -por vías democráticas- antes de terminar sus mandatos, porque no daban respuesta a la pobreza y la inequidad. Las diferencias en el peso real que tengan la salud, la educación y el trabajo en las políticas públicas, van a estar altamente influidas por el nivel de movilización de cada sociedad. Así por ejemplo una sociedad manifiestamente comprometida con estas cuestiones, como la de Costa Rica, logró hace pocos años que se incluya en la Constitución Nacional que se debe invertir en educación no menos del 6% del Producto Bruto, y recientemente que esa cifra se aumente –también como garantía constitucional- al 8%, prácticamente el doble de la inversión en diversos países de la región.
3.- ¿Qué potencial percibe en la difusión y la apropiación social de la información y del conocimiento para contribuir a dar efectivas respuestas a esos desafíos? ¿Cuáles son los requisitos básicos y las cuestiones prioritarias?
El conocimiento hace la diferencia total en el mundo actual. Las economías de punta están basadas en el conocimiento, y exhiben índices de investigación en ciencia y tecnología que superan ampliamente a los de otros países. Países como Finlandia e Israel, por ejemplo, carentes de recursos naturales, han obtenido posiciones de liderazgo mundial en competitividad en áreas claves con base en sus inversiones en educación y en investigación y desarrollo.
Los niveles de educación definen las posibilidades económicas de las personas, las familias y las naciones. Para comenzar a superar su problemática, es imprescindible que los países de América Latina prioricen estos aspectos. En la actualidad sus porcentajes del producto bruto dedicados a investigación y desarrollo son bajos, y sus inversiones en educación están a amplia distancia de los niveles necesarios. Los problemas educativos son sumamente graves en América Latina: 110 millones de latinoamericanos no terminaron la educación primaria y un 50% de los jóvenes de la región no culmina el ciclo secundario.
4.- ¿Cómo evaluaría, en términos éticos, la actual distribución del acceso a las oportunidades emergentes de la incursión y difusión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)? ¿Qué transformaciones se requieren para la concreción de modelos inclusivos y equitativos de Sociedades de la Información y del Conocimiento?
La Internet y las nuevas tecnologías abren una gran esperanza. Pueden mejorar muchísimo la vida de las personas, contribuir a campos claves como la salud y la educación, fortalecer profundamente la democracia y la participación ciudadana, así como muchas otras potencialidades.
Sin embargo, en una región tan desigual como América Latina, si no hay políticas públicas activas que las pongan al alcance de todos, puede desarrollarse -y ello está sucediendo- una nueva desigualdad a través de “la brecha digital” y surgir un nuevo tipo de pobre “el analfabeto cibernético”.
Mientras que la digitalización es prácticamente universal en el 10% más rico de los latinoamericanos, es sumamente reducida en el 30% más pobre. Por otra parte, mientras en los estratos altos y medios los usuarios tienen acceso ilimitado a computadora y a Internet, en los pobres sólo pueden acceder pagando en locales privados, dado que aún resultan sumamente escasos y endebles los centros comunitarios con acceso gratuito.
Se requieren políticas públicas que democraticen de modo efectivo el acceso. Un ejemplo de las posibilidades abiertas es el exitoso programa Ceibal en el Uruguay que, en breve lapso, ha dotado de computadoras a los niños de las escuelas públicas de todo el país, iniciando con las escuelas más humildes de las áreas rurales.
Son sumamente relevantes las recomendaciones para la democratización de las TIC adoptadas por todos los países de las Américas en la Declaración de Santo Domingo “Gobernabilidad y Desarrollo en la Sociedad del Conocimiento”, suscrita el 6 de junio de 2006 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro del 36º período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA. La cuestión es ahora ponerlas en ejecución en la práctica a diario en las políticas públicas.
5.- ¿Cree usted que la difusión masiva de la telefonía celular, la mensajería de texto (SMS) y de otros canales móviles abre nuevas oportunidades a los sectores sociales postergados? ¿Cómo cree que los gobiernos podrían sacar provecho de esta difusión para canalizar acciones dirigidas a afrontar a la problemática de la desigualdad? ¿Dónde reside el mayor potencial y cuáles son las limitaciones?
Esas tecnologías pueden ser instrumentos formidables de cambio y progreso si se ponen al servicio de los grandes desafíos colectivos; como bien lo ha captado la Declaración de Santo Domingo de la OEA. Por ejemplo, Muhammad Yunus promovió -con apoyo en el teléfono celular- la creación masiva de trabajos en áreas de pobreza extrema de Asia. Villa El Salvador, una experiencia fascinante y premiada mundialmente para la promoción de campesinos peruanos pobres, utiliza Internet como vía de información y deliberación comunitaria. Terminamos de ver cómo, en Irán, Twitter y Facebook fueron utilizados como canales para defender los derechos humanos y la democracia ante la supresión de toda otra fuente de información por un régimen autocrático.
Los gobiernos deberían llevar adelante agresivas políticas públicas de preparación y acceso a la Internet, especialmente dirigidas a los amplios sectores hoy excluidos. Con actitud innovadora pueden aprovecharse canales como las escuelas, los clubes de barrio, las bibliotecas populares, y muchos otros, para abrir allí mismo accesos a los desfavorecidos. Las mayores limitaciones residen justamente en no dar la prioridad debida a la inclusión digital de los humildes, y en no generar nuevos instrumentos organizacionales adecuados para ello. Los gobiernos con mayor sensibilidad en estas cuestiones claves ganarán en resultados y en legitimidad.
6.- ¿Cómo puede afectar la crisis económica mundial a la región y a sus desafíos?
La crisis económica mundial encuentra a la región con buenas cifras macroeconómicas como resultado de las favorables coyunturas durante los cinco años anteriores, pero con gran vulnerabilidad social. Se pronostica, para 2009, una caída de producto bruto del orden del 1,7%, lo que -en una región tan desigual- está afectando ya a los más desfavorecidos.
Durante el año puede haber cerca de 3 millones más de nuevos desocupados, y más de 4 millones adicionales de “trabajadores pobres”, con trabajo pero con remuneraciones menores a los umbrales de pobreza. Están siendo especialmente afectados los jóvenes y las mujeres. Es frecuente que la crisis sea usada como pretexto para aumentar la discriminación laboral hacia ellas.
También pueden aumentar indignidades sociales como los ya elevados niveles de trabajo infantil y de personas mayores sin protección social.
Se necesitan con urgencia vigorosas políticas públicas anti-cíclicas, “blindar” los programas de protección social, fortalecer la inversión en educación y salud, y junto a esas acciones gubernamentales, que las empresas privadas asuman plenamente la idea de responsabilidad social que hoy significa, en primer lugar, proteger los empleos.
La mayor fortaleza de la región reside hoy en que su ciudadanía ha sacado conclusiones e indicado contundentemente en los últimos años, a través de la democracia, que rechaza las ideas neoliberales ortodoxas en economía, que causaron tanto daño en los 90 y fracasaron en Wall Street. Persistir en esas ideas podría agravar aún más la situación. La gente exige una economía con rostro humano.
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