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El final de un proceso, el inicio de un camino Con la publicación por parte del Govern de la Generalitat del Reglamento que desarrolla la Ley de Centros de Culto finaliza un largo camino, pero se abre una nueva etapa para todas las confesiones religiosas y, en particular, para las iglesias evangélicas de Cataluña. Cabe recordar que este cambio se inició ante la situación en la que se han encontrado tantas y tantas iglesias cuando diferentes ayuntamientos han querido regular, de forma diversa, dispersa y contradictoria en muchos casos, tanto el establecimiento de nuevos centros como el mantenimiento de los que ya estaban abiertos. El CEC siempre ha manifestado que ésta era una ley necesaria y, por esta razón, la ha acompañado desde el principio, buscando en todo momento mantener el criterio de igualdad y de justicia ante presuntas situaciones de privilegio. Asimismo, este Consell ha manifestado reiteradamente que la ley era perfectible y, por esta razón, ha presentado cuantas iniciativas ha considerado oportunas con el objeto de responder a las necesidades no sólo de las iglesias evangélicas, sino también de las diversas confesiones establecidas en Cataluña. Con la publicación del nuevo Reglamento, se inicia un camino en el que todos tendremos que aplicarnos a fin de hacer realidad aquello que tantas veces hemos repetido; “Que no se cierre ninguna de las iglesias históricas de Cataluña” y también “que se puedan abrir muchas más”. “Que no se cierre ninguna de nuestras iglesias”, porque este hecho significaría un retroceso en la Libertad Religiosa de este país, cuestión absolutamente inaceptable. Y “que se puedan abrir muchas más”, porque el mapa de la pluralidad y la diversidad religiosa ni mucho menos está acabado; porque el impulso de las iglesias evangélicas debe llevarnos a una realidad aún más viva de la que actualmente estamos disfrutando. Es voluntad de este Consell Evangèlic ponerse a disposición de todos los ayuntamientos de Cataluña a fin de favorecer la impecable ejecución de la nueva Ley. También es voluntad de este Consell ponerse a disposición de todas las iglesias locales, que así lo quieran, para trabajar juntos ante las nuevas exigencias legales. Ésta es la razón por la que el CEC está impulsando el Equipo de Apoyo Técnico a las Iglesias, con el deseo de que sea una herramienta que responda a las nuevas necesidades. La nueva Ley y su Reglamento significarán un antes y un después. Lo peor que podría pasar es que cada uno piense que el mejor camino es solucionarlo por si mismo. Sólo juntos conseguiremos resolver una cuestión que nos afecta a todos. |